La última ciudad (relato de ficción): Capítulo 8

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(Click aquí para saber que ocurrió en el capítulo anterior.)

Mi camiseta se secó y terminé teniendo una conversación muy agradable con Balan. Había presenciado algunas locuras, pero solo me contó aquellas con las que se sentía cómodo. Las cosas de las que no quería hablar, probablemente yo no quisiera oírlas. ¿Qué es lo que le provoca pesadillas a un Guardián? Espero no descubrirlo nunca.

Balan me prometió que iba a averiguar quienes eran los pastores. Cuando le pregunté cuanto tiempo creía que le tomaría, él me dijo con seguridad que sabría algo por la mañana. Pudo ver mi cara de sorpresa y sonrió. “Los guardianes son una pequeña comunidad. No tienes que irte muy lejos para encontrar a alguien que luchó en la Brecha del Crepúsculo, que éste estaba con alguien más en la Batalla de los Seis Frentes, o lo que sea.” Miró a su alrededor y bajó el tono de voz. “Todo el mundo afirma haber conocido a Saint-14, pero la gran mayoría mienten.”

Era de noche cuando me fui al Segundo Pilar, pero todavía faltaban un par de horas para que se pudiera considerar tarde, así que decidí ir a ver si Denarius Scout estaba en casa. Estaba, y accedió a hablar conmigo después de que le contara quien era yo y qué estaba haciendo allí. Gastar lumen en taxis durante los últimos días había abierto una herida en mis ingresos disponibles. Llegué a la vivienda del Sr. Scout caminando y usando el tren, aunque fue un trayecto algo más lento.

La noche es lo que sucede cuando tengo que hacer gran parte de mi trabajo. La gente tiende a estar menos cohibida por la noche. Si vas a engañar a tu esposa, lo más probable es que lo vayas a hacer por la noche. Eso es cierto teniendo en cuenta la cantidad de personas que me pagan para servirles con documentos legales. Por lo general están en casa por la noche, lo que hace que sean más fáciles de localizar.

Mientras consultaba la hora, me percaté de que podría tener el tiempo suficiente para investigar al presunto sospechoso, pero debía darme prisa en terminar mi reunión con el Sr. Scout. La oficina en la que se suponía que debía estar trabajando hasta tarde todas las noches, se encontraba a unas cuantas manzanas al sur del apartamento del Sr. Scout. La realidad me golpeó después de subir al tren de levitación magnética que me llevaría hasta el piso del Sr. Scoutestaba recorriendo la misma ruta que había hecho el tren que había matado a Rupert. No había nada intrínsecamente malo en montarse en un tren que posiblemente había matado a alguien. Lo sabía, pero ese hecho no impidió que una extraña sensación se metiera en mis entrañas, como lo hace el tren de cremallera a través de la ciudad.

Finalmente logré sacarme de la cabeza ese enfermizo pensamiento, y en el momento en el que el tren llegó a mi parada, ya tenía planeado todo lo que iba a preguntarle al Sr. Scout. Salí del tren y empecé a caminar hacia el oeste. La intersección en la que Rupert había fallecido no era una parada en la que los trenes se detuvieran, de lo contrario hubiera tenido que caminar menos. Además, Rupert hubiera podido seguir vivo.

relato de ficción 8

Denarius Scout era un soldado retirado de 112 años. Se había criado en el desierto y luego vivió una vida plena en La Última Ciudad, ayudando a construir la infraestructura y las torres que componen la ciudad a día de hoy. Me dejó pasar a su piso con la misma cortesía y cautela que adoptas cuando crees que van a tratar de venderte algo. Ya me había encontrado con ese tipo de recibimiento en el pasado, y sabía que la mejor manera de llevar esa situación era ser lo más honesto posible. Cuando llamé, le conté brevemente quien era yo y a qué me dedicaba. Una vez entré en su casa, le conté lo de Kara, pero no mi relación con ella, sino que estaba teniendo problemas para lidiar con la muerte de su tío.

–Lo entiendo –dijo moviendo la cabeza en su sillón reclinable–. Yo he perdido un montón de amigos y familiares a lo largo de los años. Cuando tenía quince años, yo y toda mi familia vagabundeábamos, ya sabes. Mi primo Teddy fue a una corriente de agua. No eran más de 9 metros desde el campamento hasta la corriente, pero nunca volvimos a verlo. Lo buscamos durante días, nunca encontramos ningún rastro de él. Al final, tuvimos que seguir adelante. Todavía me pregunto que pasó.

–Nací en la naturaleza, pero crecí aquí. Casi no puedo ni imaginar como debe haber sido para los peregrinos.

–Todos vivimos en el borde del abismo, hijo. Siéntete agradecido por todo lo que tienes, porque nada de esto se debe a ti. Especialmente a tu familia, mantente cerca de ellos. ¿Tienes familia?

–Sí, señor.

–Bien. Debería haberte preguntado antes de decirte que estuvieras agradecido por tu familia, pero ya estoy muy mayor  y no se lo que me digo. ¿Qué ha venido a preguntarme, Sr. Hill?

–Bueno, como le dijo cuando le llamé, me dieron su nombre e información de contacto a partir de un informe de policía. Dijeron que estaba despierto cuando el tren de levitación magnética atropelló a Rupert Dillon hace dos semanas. Según el informe, usted se levantó para mirar por la ventana, y me pregunto por qué haría algo así. Los trenes pasan constantemente, después de todo.

–No me levanté para mirar el tren –dijo mientras sacudía la cabeza–. Tienes razón, pasan muy a menudo, y justo fuera de mi ventana, ya a penas me doy cuenta. Me levanté para ver porqué la luz de aviso no se veía bien.

–¿Cómo que no se veía bien?

–Estaba demasiado oscuro, un tono de rojo más oscuro. Yo estaba sentado justo donde estoy ahora, junto a la ventana de mi izquierda. Me gusta leer aquí cuando no puedo dormir. Por la noche las luces de advertencia del cruce iluminan la pared de allí enfrente –hizo un gesto hacia la pared del comedor que quedaba detrás de mi y continuó–. Esas luces iluminan todo el tiempo. Me detuve para levantar la vista de mi libro y me di cuenta de que la luz no se veía bienEstaba más oscura de lo habitual. Así que me levanté a mirar por la ventana para ver si una de las torres de tensión había dejado de funcionar o algo así. No las podía ver desde aquí, el ángulo es demasiado pronunciado. Supongo que podría haber abierto la ventana y asomarme, pero hacía frío esa noche y no estaba realmente interesado en una luz de la calle. No supe nada sobre el chico que murió en las vías hasta que llegó la policía preguntando si había visto algo.

Capitulo ficción 8

Permanecí en silencio mientras tomaba notas. Sus palabras provocaron un fuerte sentimiento de conexión en mí; me sentí como si tratara de atornillar una tuerca y un tornillo con los ojos cerrados. Esta información encajaba con algo, pero no lograba unir los cabos.

El Sr. Scout me estaba mirando, tenía una ceja levantada y una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro.

–¿He dicho algo interesante? Tienes cierta mirada inquietante.

–No estoy seguro, la verdad, Sr. Scout. ¿Recuerda que hubiera algo fuera de lo normal aquella noche?

–Lo cierto es que no puedo. Te he contado lo mismo que le conté a la policía, y desde entonces no he dejado de pensar en ello. No recuerdo que nada estuviera fuera de lugar.

–La luz era más oscura, no tenue, ¿pero era un rojo más oscuro?

–Exacto. Fuera lo que fuera, supongo que ya lo habrán solucionado. Desde entonces no ha vuelto a ocurrir.

Mi ceguera había vuelto, en cierto modo, cuando me fui del piso del Sr. Scout. Era como si estuviera buscando algo en la oscuridad. Estaba cerca de descubrir algo, lo sabía. Se me había escapado un hilo en esta trama y yo estaba luchando por dar con él.

Capitulo ficción 8

Mi reloj indicaba que debía replantearme mi otro caso, o perdería a mi objetivo saliendo del trabajo. Desgarrado entre ir a ver el tren que cruzaba de nuevo y empezar la vigilancia que tenía que hacer, vacilé en el vestíbulo del edificio durante unos segundos. No había tiempo; ya me había arriesgado suficiente. Kara mencionó que David podría necesitar aparatos ortopédicos.

Me apresuré hacia el sur utilizando calles y callejones laterales para compensar el tiempo. Mi respiración era entrecortada cuando llegué a ver la entrada de la pequeña empresa de marketing en la que el presunto sospechoso trabajaba. Las luces seguían encendidas, así que había llegado a tiempo.

Con un ojo en la puerta del edificio de las oficinas, saqué las fotografías que había tomado del cruce de levitación magnética con mi terminal de bolsillo. Observándolas, finalmente conecté los puntos. El poste de luz estaba doblado. De alguna forma, uno de los postes había sido eliminado. No fue hasta ese momento, mirando esa imagen de nuevo, que me di cuenta. Rupert había sido asesinado. Todavía no sabía por quién, ni cómo, pero sabía que alguien lo había matado intencionalmente. Sabía que tenía algo que ver con el poste de luz, y el cambio en la luz que el Sr. Scout detectó, pero no sabía cómo.

capitulo ficción 8

El nombre del presunto sospechoso era Lesa, era una mujer, y se alejaba calle abajo. La habría perdido por completo si no hubiera entrado en mi visión periférica. Las fotos en mi terminal habían captado toda mi atención en aquel momento. De mala gana, guardé el terminal y empecé a seguir a Lesa. Como era de esperar, fue a un restaurante cercano donde se encontró con otra mujer. Tuvieron una cena íntima para dos y después se marcharon a un hotel de la zona. Lo grabé todo en vídeo y tomé algunas fotos que cualquier persona razonable necesitaría como pruebas. No era necesario hacer algo drástico como irrumpir en la habitación del hotel. Esa es una buena forma de hacer que te maten.

La emoción de mi repentina revelación había desaparecido en el momento en que llegué a casa. Bien, así que Rupert había sido asesinado. Todavía no sabía quién, ni por qué, ni cómo. El ángel adorador del Viajero estaba allí de alguna manera –estaba seguro de ello. La pregunta era: ¿Cuál era la conexión? Me quedé dormido en las horas previas al amanecer, confundido y exhausto.

El sol de media mañana y mi dolor de espalda me despertaron. Quedarme dormido en el sofá de mi oficina había sido un error. En lugar de darme una ducha, me fui derecho a la máquina de café. Deliberadamente trataba de no pensar en la prueba del caso de RupertRepasarlo una y otra vez no me estaba llevando a ningún sitio. En su lugar, planeé el resto de mi día. Me gustaría concertar una cita con el esposo despechado, informarle a ella de que la había visto y enseñarle las fotos que tomé. Por experiencia, sabía que tendría que esperar hasta recibir el pago para entregarle las imágenes para poder usarlas como prueba. Por alguna razón, la gente tiende a no querer pagar por darles malas noticias.

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Sujetaba una taza de café caliente en mi mano, me senté en el escritorio y encendí mi terminal. Por costumbre, comprobé todos los canales de noticias. Cuando vi el titular de que un Guardián había muerto, me sentí entumecido. Antes de leer la noticia, cerré los ojos y recé, no sé a quién, pero no imaginaba lo que estaba a punto de decir.

Dejé la taza de café con cuidado sobre el escritorio y leí la noticia tres veces. Los ojos se me llenaron de lágrimas. Había sido asesinado durante una misión en la Luna. Balan había muerto. 

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7 Comentarios en "La última ciudad (relato de ficción): Capítulo 8"

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darknesdragoon
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muy bueno, ya estoy deseando leer el siguiente.

PanchoLoco
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Muy buen capitulo chicos,gran trabajo;):D

_OzricMX_
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Beautiful

Wolfskyy
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Excelente cada vez mas me atrapa el relato

juanan2306
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Esto cada vez se pone mejor,interesante.

Phill
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Subiendo el nivel. Buen capítulo, enhorabuena….

Pablo
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Vaya,esta trama se pone muy interesante

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