Había motivos de sobra para mirar Marathon con cautela. Su desarrollo público estuvo durante demasiado tiempo rodeado por todo lo que no debería marcar la conversación sobre un videojuego: turbulencias internas, cambios, polémicas y una sensación constante de desgaste alrededor de Bungie. Por eso el resultado final tiene todavía más mérito. Marathon no ha salido adelante por inercia ni por nombre; ha salido adelante...