Durante los últimos meses se ha repetido un mensaje con insistencia dentro de una parte de la comunidad de Destiny: “Cancelad Marathon y haced Destiny 3”. La idea ha ido creciendo hasta el punto de convertirse en campañas en redes sociales, recogidas de firmas e incluso convocatorias simbólicas de manifestaciones frente a las oficinas de Bungie.
Es una reacción emocional. También es una reacción comprensible....
Había motivos de sobra para mirar Marathon con cautela. Su desarrollo público estuvo durante demasiado tiempo rodeado por todo lo que no debería marcar la conversación sobre un videojuego: turbulencias internas, cambios, polémicas y una sensación constante de desgaste alrededor de Bungie. Por eso el resultado final tiene todavía más mérito. Marathon no ha salido adelante por inercia ni por nombre; ha salido adelante...